Los escritores nacieron para inventar el amor. a veces me confundo, y acabo inventándolo yo misma.
Muerte rentable y arte vivo
España ha convertido su arte rupestre y su patrimonio prehistórico en un motor turístico para decenas de municipios rurales. Cuevas, abrigos y yacimientos atraen visitantes. Generan ingresos y alimentan campañas de promoción cultural. Sin embargo, mientras los trazos de hace 10.000 o 20.000 años generan negocio, los artistas vivos instalados en zonas rurales apenas encuentran vías de subsistencia.
CULTURA
Dada
10/1/20254 min leer


La España que vive del Paleolítico
Vivo en un país que posee uno de los mayores patrimonios de arte rupestre del mundo.
Según los datos, más de 120 municipios de España, directa o indirectamente, ganan dinero con las cuevas prehistóricas y el arte muerto o con los artefactos arqueológicos que se encuentran en los museos.
Entre los casos más destacados que puedo tomar como referencia se encuentran: Altamira (Cantabria), Atapuerca (Castilla y León), Tito Bustillo (Asturias), Cueva de Ardales (Andalucía), Roca dels Moros de Cogul (Cataluña), Coves del Toll (Cataluña), Cova del Parpalló (Comunidad Valenciana), Cueva de Nerja (Andalucía) y Abrigos del Río Vero (Aragón).
Para mí, Altamira es el paradigma. Pese a limitar el acceso a la cueva original, su museo y Neocueva reciben entre 250.000 y 300.000 visitantes al año. Generan entre 6 y 8 millones de euros anuales entre entradas, hostelería, servicios y comercio local.
Atapuerca, con un modelo combinado de visitas, museos y actividades educativas, llegó a superar los 160.000 visitantes anuales antes de la pandemia y se recupera progresivamente. Según los estudios de la Fundación Atapuerca, el proyecto ha contribuido a crear más de 200 empleos directos e indirectos.
Nada mal.
Veo que el patrón se repite una y otra vez. Los enclaves prehistóricos funcionan como “marcas territoriales” que posicionan a pueblos pequeños en el mapa turístico. En regiones con despoblación, este fenómeno se percibe como un salvavidas económico, una manera de que el pueblo se abra al mundo.
¿Por qué funciona el modelo: por qué los muertos dan dinero?
Para mí es muy evidente que las cuevas paleolíticas y el arte rupestre tienen tres ventajas económicas: patrimonio no replicable, financiación pública y europea y promoción institucional. No compiten con grandes ciudades, sino con otros destinos culturales singulares. La exclusividad atrae visitantes. La conservación del patrimonio arqueológico activa subvenciones, planes de turismo cultural y fondos europeos como FEDER.
Sé que muchos municipios no podrían acceder a estas ayudas si el recurso fuera arte contemporáneo. Tal cual. Las comunidades y el Estado invierten mucho más en promocionar patrimonio histórico que en creación artística contemporánea. Esto genera visibilidad y flujo de visitantes.
En otras palabras, el arte prehistórico tiene mercado asegurado, respaldo político y atractivo turístico.
Estudio de caso: Comunidad Valenciana
La Comunidad Valenciana, donde vivo y trabajo, es uno de los territorios con mayor concentración de arte rupestre considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Municipios rurales como Bicorp, Ares del Maestrat, Albocàsser, Coves de Vinromà, Vall d’Uixó o Gandía utilizan estos enclaves prehistóricos como una manera de crear empleos y frenar la migración de la población hacia las ciudades.
Coves de Sant Josep es, desde mi punto de vista, el ejemplo más rentable. El río subterráneo navegable ha convertido a un municipio de apenas 30.000 habitantes en un referente turístico de interior. Genera ingresos por entradas, restauración, comercio y espectáculos culturales. La Valltorta, con un modelo más museístico y educativo, no mueve cifras millonarias, pero ha consolidado empleo cultural estable (guías, mantenimiento, museo) y evita el cierre de servicios en pueblos con menos de 1.000 habitantes.
En todos estos casos veo que el patrimonio prehistórico no solo atrae visitantes, sino que legitima inversión institucional. Museos, rutas señalizadas, visitas guiadas y campañas de promoción se sostienen sobre ese patrimonio.
Los artistas contemporáneos en la España rural: crear no garantiza vivir
Mientras el arte rupestre consigue apoyo y visitantes, la situación de los artistas en municipios rurales que conozco, y de muchos colegas, es muy distinta. Según el Informe de la Fundación SGAE, más del 62% de los creadores españoles declara ingresos inestables. En zonas rurales esta cifra se acerca al 75% por menor acceso a mercados culturales, galerías y redes profesionales.
Los datos del Ministerio de Cultura muestran que menos del 3% del gasto cultural de los hogares se destina a artes contemporáneas. En cambio, las visitas a patrimonio histórico representan más del 30% de las actividades culturales realizadas en viajes.
En los pueblos donde he trabajado o impartido talleres, cuando existe una Casa de Cultura, la programación suele concentrarse en actividades escolares o eventos municipales puntuales. El presupuesto para residencias artísticas, talleres o exposiciones de creadores locales es bajo o inexistente. Algunos ayuntamientos destinan partidas anuales inferiores a 2.000 euros para artes contemporáneas, una cifra que considero claramente insuficiente para generar impacto económico local.
La consecuencia la veo a diario: los artistas rurales dependien de ingresos externos , de enseñanza, ferias, talleres privados, encargos o empleos no artísticos. Aunque muchos contribuen a la vida cultural del territorio, su trabajo rara vez se traduce en un motor económico reconocido.
Dos modelos culturales en contraste
Cuando comparo el modelo de “patrimonio prehistórico” con el de “creación contemporánea en el medio rural”, veo diferencias estructurales enormes. Los municipios que han logrado integrar ambos modelos son pocos. Existen proyectos que combinan residencias artísticas con patrimonio, como en Sierra de Albarracín (Teruel) o el Centro de Arte y Naturaleza de Huesca (CDAN). Pero siguen siendo excepciones y requieren fuerte apoyo provincial.
Conclusión: un patrimonio que sostiene y un presente que aún busca espacio
Desde mi perspectiva, la España rural ha encontrado en su pasado prehistórico una vía eficaz para generar ingresos y atraer visitantes. Las cifras muestran que el patrimonio rupestre actúa como un recurso económico consolidado. Los municipios que lo gestionan han logrado mantener empleo, servicios y visibilidad cultural.
Sin embargo, también sé que hay casos donde una artista viva utiliza el arte del pasado como fuente de inspiración. Ese es precisamente mi caso con Atelier Altamira, en Valencia.
En mi taller, Atelier Altamira, tomo el arte rupestre como referencia y abordo temas de épocas lejanas en mi obra literaria. Además de mis piezas cerámicas, en las que empleo pigmentos similares a los de la Cueva de Altamira, actualmente escribo una novela histórica fantástica cuya inspiración directa es la Cova de l’Or.
Con mi trabajo intento demostrar que, aunque el pasado sostiene la economía rural, la creación viva tiene potencial para enriquecerla y abrir nuevas vías de desarrollo cultural.